Luego del estallido de la crisis internacional a fines de 2008 comenzaron a
observarse turbulencias en algunos países europeos: “los PIGS”.
Tanto Grecia como España, que actualmente están padeciendo más fuertemente
la crisis de los PIGS, experimentaron buenas tasas de crecimiento en el período
2000-2007. En efecto, España creció a una tasa promedio del 2,2% anual y Grecia
del 4,3%. Este crecimiento obedeció principalmente al mayor financiamiento disponible
de capitales externos dada la perspectiva de que se convergería a la solidez
alemana con la llegada del Euro. Así, estos capitales se volcaron a financiar
al sector privado en España (-déficit del sector privado de 8% del PBI en 2007-),
y más concretamente, al sector inmobiliario; mientras que en Grecia se volcaron
mayormente al financiamiento del sector público (-déficit fiscal en 2007 de 3,7%
del PBI 2007-).
Naturalmente, este período de buen crecimiento se vio interrumpido con el impacto
de la crisis financiera internacional que atemorizó a estos capitales
financieros. En este contexto, el despilfarro fiscal griego se transformó en
una crisis de solvencia, mientras el boom inmobiliario español se transformó en
una “burbuja”. Asimismo, los superávits fiscales que venía experimentando España
se desplomaron fuertemente (por la menor recaudación tributaria fruto de la
recesión y por el aumento del gasto –discrecional y no discrecional) dando
inicio a los problemas fiscales que padece este país.
Frente a la situación de insolvencia griega y de iliquidez generalizada
(-resto PIGS-) el BCE tuvo una acción tardía en relación a la FED. Básicamente,
bajó las tasas de interés, implementó paquetes de salvataje y, más
recientemente, implementó un programa de financiamiento a bancos para
garantizar la liquidez de las entidades y disminuir los spreads de los bonos
soberanos europeos. Asimismo, los Gobiernos de estos países se comprometieron a
realizar ajustes fiscales para cuidar la solvencia, bajar los precios y
aumentar la competitividad, a costa de generar un lento crecimiento y un alto
desempleo en el corto plazo.
A futuro, habrá que ver si:
1.
Grecia
(que recientemente ha logrado reestructurar en forma “relativamente” ordenada
su deuda) logra exitosamente llevar a cabo el ajuste fiscal mencionado.
2.
El
aumento de la deuda pública española no se transforma en un problema de
solvencia a futuro (desequilibrio stock). Las previsiones dan cuenta que el
ratio deuda/PBI podría alcanzar en 2016 90-110% de PBI.

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