jueves, 3 de mayo de 2012

España y Grecia: orígenes distintos; ¿mismo final?



Luego del estallido de la crisis internacional a fines de 2008 comenzaron a observarse turbulencias en algunos países europeos: “los PIGS”.
Tanto Grecia como España, que actualmente están padeciendo más fuertemente la crisis de los PIGS, experimentaron buenas tasas de crecimiento en el período 2000-2007. En efecto, España creció a una tasa promedio del 2,2% anual y Grecia del 4,3%. Este crecimiento obedeció  principalmente al mayor financiamiento disponible de capitales externos dada la perspectiva de que se convergería a la solidez alemana con la llegada del Euro. Así, estos capitales se volcaron a financiar al sector privado en España (-déficit del sector privado de 8% del PBI en 2007-), y más concretamente, al sector inmobiliario; mientras que en Grecia se volcaron mayormente al financiamiento del sector público (-déficit fiscal en 2007 de 3,7% del PBI 2007-).
Naturalmente, este período de buen crecimiento se vio interrumpido con el impacto de la crisis financiera internacional que atemorizó a estos capitales financieros. En este contexto, el despilfarro fiscal griego se transformó en una crisis de solvencia, mientras el boom inmobiliario español se transformó en una “burbuja”. Asimismo, los superávits fiscales que venía experimentando España se desplomaron fuertemente (por la menor recaudación tributaria fruto de la recesión y por el aumento del gasto –discrecional y no discrecional) dando inicio a los problemas fiscales que padece este país.
Frente a la situación de insolvencia griega y de iliquidez generalizada (-resto PIGS-) el BCE tuvo una acción tardía en relación a la FED. Básicamente, bajó las tasas de interés, implementó paquetes de salvataje y, más recientemente, implementó un programa de financiamiento a bancos para garantizar la liquidez de las entidades y disminuir los spreads de los bonos soberanos europeos. Asimismo, los Gobiernos de estos países se comprometieron a realizar ajustes fiscales para cuidar la solvencia, bajar los precios y aumentar la competitividad, a costa de generar un lento crecimiento y un alto desempleo en el corto plazo.
A futuro, habrá que ver si:
1.       Grecia (que recientemente ha logrado reestructurar en forma “relativamente” ordenada su deuda) logra exitosamente llevar a cabo el ajuste fiscal mencionado.
2.       El aumento de la deuda pública española no se transforma en un problema de solvencia a futuro (desequilibrio stock). Las previsiones dan cuenta que el ratio deuda/PBI podría alcanzar en 2016 90-110% de PBI. 

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