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Etapa 1: Alto crecimiento, baja
inflación, buenos fundamentals (2003-2006)
En los primeros años el Gobierno ha venido realizando una política
monetaria y fiscal expansiva que ha estimulado fuertemente la demanda agregada.
Más concretamente, la expansión de la oferta monetaria real ha generado bajas
tasas de interés, estimulando la demanda de inversión y el adelantamiento del
consumo, mientras que el aumento del gasto público también ha impulsado el
producto, con el otorgamiento de subsidios a sectores con mayores propensiones
a consumir y la expansión de la obra pública.
Asimismo, la demanda agregada se ha visto impulsada por el mayor poder
adquisitivo de los países emergentes, el aumento de los precios internacionales
de las commodities y por el tipo de cambio competitivo.
Etapa 2: Alto crecimiento,
inflación, deterioro de fundamentals (2007-2011)
La continuidad de tales políticas y de la mayor fragilidad internacional han
reflejado, a pesar de los precios internacionales favorables, un deterioro en los
fundamentals del sector público y del sector externo, como así también un creciente
aumento de los precios internos.
Con el mantenimiento de los subsidios y la menor recaudación tributaria, el
resultado fiscal paso de 1,8% del PBI a -2,1% del PBI (sin rentas del BCRA)
entre 2006 y 2011; con los controles de precios energéticos y las menores
exportaciones a algunos países, el saldo de cuenta corriente paso de 3,2% del
PBI en 2006 a 0% del PBI en 2011; y con la política super-expansiva del gasto
agregado el aumento de precios paso de 9,4% a 22% entre 2006 y 2011.
Implicancias de política económica
El deterioro de la cuenta corriente (X-M-Z) de Argentina está reflejando
que la absorción interna (C+I+G) es mayor que la producción nacional (Y). Pero
el país no puede perder el superávit externo porque tiene que financiar las
necesidades de financiamiento externo y la salida de capitales, y ni tiene
acceso a los mercados internacionales (o lo tiene a muy alto costo), ni los
stocks (reservas internacionales) duran para siempre.
En 2011 las reservas internacionales se redujeron en aproximadamente US$
6.000 M. Esta dinámica es poco sostenible, algo va a tener que ajustar.
La decisión de política del Gobierno, en este contexto, es no reconocer el
atraso cambiario e intervenir más en la economía, restringiendo la salida de
capitales (control cambiario de la Afip) y administrando el comercio exterior
(Licencias No Automáticas crecientes), al tiempo que se mantienen los estímulos
sobre la demanda interna.
Mas concretamente, por un lado se busca aumentar el gasto interno con un mercado
de cambios restringido, con tasas de interés reales negativas y con emisión
monetaria para financiar al gasto público, y por el otro restringir la oferta
agregada pisando las importaciones. Esto puede desestimular la producción,
convalidar la inflación, y no resuelve el problema de precios relativos.
Una alternativa es que ajuste la absorción interna mediante una disminución
del gasto público, lo cual puede efectuarse en términos nominales o con
“licuación”. Un dato adicional: el aumento del gasto primario en 2011 estuvo
explicado en un 50% por los gastos corrientes (salarios, jubilaciones y
subsidios económicos).

Las cuestiones referentes a los problemas de las cuentas de sector externo son tan antiguas como los Estados nacionales y la soberanía de los mismos para emitir sus propios signos monetarios. Las soluciones a dichas problemáticas bien las enumerás vos en tu artículo y no son más que "another little bit of history repeating". Hoy vemos a la vieja Europa fracasar en el primer experimento de envergadura para dar por tierra con las divisiones de las fronteras nacionales, y terminar con el eterno problema del déficit o superávit externo, al menos entre los que conformaban la Unión. Pero ya sea por cuestiones referentes a la inoperancia de los mercenarios a cargo o porque simplemente nunca hubo mayor interés que obtener réditos para el capital financiero a expensas de saquear a los pueblos, este intento hoy genera más dudas que certezas acerca de los beneficios de ir hacia la integración económica y dejar atrás la época de "barbarismo", como decía J.S. Mill, que viene caracterizando al desenvolvimiento del proceso económico desde hace ya varios siglos, por no decir milenios. Nadie se cuestiona, por ejemplo, acerca del resultado del comercio entre las provincias de Buenos Aires y Misiones, por decir algo, y es lógico pensar que eso "no importa", porque forman parte de la misma área monetaria, que además es una unión fiscal. Pero seguramente existen desequilibrios en ese tráfico de mercancías, porque es esa la naturaleza del libre comercio. No voy a decir mucho más aquí. Solo te agradezco por el espacio para el debate y espero haber disparado en vos algunos interrogantes. Esas ideas de la licuación o de bajar el nivel de absorción, es más de la misma receta de antaño, ya sabemos lo que genera. Saludos
ResponderEliminaraburrido
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