En el cuarto trimestre de 2012 la economía de Brasil creció un 0,6% t/t, con lo cual aceleró ligeramente el ritmo de crecimiento en 0,2pp respecto del trimestre anterior (0,4% t/t). De este modo, el PBI mostró: (i) cinco trimestres de crecimiento económico consecutivos a tasas relativamente bajas (creciendo un 1,5% desde el tercer trimestre de 2011); (ii) un crecimiento anualizado de 2,2% a/a; y (iii) dejando un efecto arrastre de 0,7% para el próximo año.
Con esta dinámica, el año 2012 finalizó con un crecimiento del 0,9%, es decir, 1,9pp y 6,7pp menor al del 2011 y 2010. Esta desaceleración que experimentó la economía obedeció, por un lado, al menor dinamismo que experimentó la inversión, que cayó un 4% a/a, mostrando una retracción de 8,7pp respecto de 2011 (+4,7% a/a) como consecuencia de diversos factores tales como: la creciente falta de competitividad del sector industrial, la moderación en el ritmo de crecimiento del crédito y el creciente intervencionismo estatal.
Por el otro, al deterioro de las exportaciones, las cuales totalizaron las US$ 12.569 M, cayendo un 8,7% en dólares (+0,5% a/a en cantidades) y mostrando una retracción de 22,5pp respecto del año anterior. Este deterioro se debió a la debilidad que vienen mostrando algunos países desarrollados y emergentes vinculados al comercio externo de Brasil. Concretamente, la caída de las ventas externas se explicó en un 35% por los menores envíos a Argentina, en un 28% a la zona Euro y en un 22% a China; mientras que clasificadas por producto, las exportaciones de minerales, azucares y hierro y acero fueron las que más contribuyeron en dicha contracción. De este modo, como las importaciones cayeron un 5,8% en dólares el saldo comercial totalizó los US$ -8.739 M en el 2012, manteniéndose en torno a los niveles del 2011 (US$ -8.860 M).
